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Miles de personas desfilaron ayer por las calles de Santiago de Chile para denunciar la discriminación que los homosexuales y transexuales sufren en el país, donde para ellos besarse en la calle aún es un delito.
Diez años después de la primera Marcha del Orgullo celebrada en Santiago, a la que sólo asistieron 200 personas, el Movimiento Unificado de Minorías Sexuales (Mums) y Acción Gay organizaron este desfile, en el que no se logró alcanzar la cifra de 15.000 participantes del año pasado, según cifras oficiales.
"Aquí no hay avances, más bien retrocesos desde el punto de vista de la política pública", declaró a Efe Marcos Becerra, presidente de Acción Gay, quien indicó que las minorías sexuales "no tienen la posibilidad de legalizar sus uniones" y están sometidas al "maltrato en los medios de comunicación".
En la marcha, convocada por el Movimiento Unificado de Minorías Sexuales (Mums) y Acción Gay, los participantes reclamaron además una Ley contra Discriminación, que mejore la actual propuesta del Gobierno, y la derogación del artículo 373 del Código Penal, que prohíbe que los homosexuales se besen en la calle al sancionar a quienes "ofendieren el pudor o las buenas costumbres".
Centenares de personas, en su gran mayoría jóvenes, algunos ataviados con vistosos disfraces, portaron lienzos en los que se podían leer leyendas tales como "esto no es un pecado ni es un error" o "no quiero machismo ni feminismo, sólo individuos libres de roles sociales".
La Marcha del Orgullo se celebra este mes en Chile para conmemorar el incendio de una discoteca de ambiente homosexual en Valparaíso, a 120 kilómetros al oeste de la capital, en la que el 4 de septiembre de 1993 murieron 16 personas y unas 30 resultaron heridas.
Fuente: MDZ.














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