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Un resumen de la situación en que se encuentran algunos de los países árabes cuyos ciudadanos han iniciado protestas contra sus gobiernos.
El sultán de Omán se ha anunciado un paquete de medidas para mejorar las condiciones de vida de la población ante el estallido de las protestas antigubernamentales. Seis manifestantes murieron ayer domingo en los enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas de seguridad en la ciudad de Sohar, según informa Reuters. Varios cientos de personas se congregaron por segundo día consecutivo en la ciudad industrial, a 200 kilómetros al norte de Mascat, la capital, para reclamar puestos de trabajo y reformas políticas.
En Yemen, decenas de miles de personas han vuelto a manifestarse hoy en la capital, Saná, para exigir la dimisión del presidente yemení, Alí Abdulá Saleh, sumándose a las aproximadamente 5.000 personas que han pasado la noche acampadas en la zona del campus de la Universidad de Saná. Las protestas han recobrado fuerza después de que un influyente líder tribal, Husein Abdalá al Ahmar, anunciara su renuncia al gobernante Partido del Congreso General Popular y pidiera a otros dirigentes que se unieran para derrocar al régimen de Saleh.
El rey Abdalá de Arabia Saudí ordenó ayer que se hagan fijos todos los contratos temporales de saudíes que trabajen para el Estado, unos 90.000 según economistas independientes. Se trata de la última de una serie de medidas económicas con las que el monarca intenta vacunar a su país frente a las protestas que agitan el mundo árabe, aunque no habla de reformas políticas. Miles de personas han respaldado una convocatoria en Facebook para celebrar el próximo 11 de marzo un Día de la Ira.
En Bahréin, centenares de personas se han manifestado hoy frente a la sede del parlamento para pedir responsabilidades por los siete muertos que ha dejado la revuelta en el país y para pedir la dimisión en bloque del Gobierno. El rey Hamad bin Isa al Jalifa ha anunciado cambios en su gabinete y otras medidas que no parecen satisfacer a la oposición.
Túnez afronta una nueva etapa de inestabilidad tras la dimisión de Mohamed Ghanuchi como primer ministro y su relevo por el veterano Beyi Said Esebsi, que tampoco parece contar con el apoyo de los manifestantes. Ghanuchi anunció ayer su dimisión tras una nueva oleada de protestas antigubernamentales para denunciar la cercanía del Gobierno interino al régimen del depuesto presidente Zine al Abidine Ben Ali. Ghanuchi ha sido sustituido por Béji Caid Sebsi, quien ya fue ministro de Asuntos Exteriores entre 1981 y 1982, durante la presidencia de Habib Burguiba, primer presidente del Túnez independiente.
En Irán, el líder opositor reformista Mehdi Karrubí ha sido sacado hoy de su casa por la Policía Secreta y traslado junto a su esposa a un lugar desconocido, según ha afirmado uno de sus hijos. El sábado la organización Campaña Internacional de Defensa de los Derechos Humanos en Irán denunció que Karrubí y el otro líder opositor, Mir Husein Musaví, habían sido llevados a un cuartel de la Guardia Revoluconaria a las afueras de Teherán tras más de 15 días incomunicados y bloqueados por la Policía en sus domicilios. Ante la represión de la fuerzas del régimen, la oposición iraní ha instado a la población a retomar mañana las calles del país para manifestarse y pedir la liberación de ambos.
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