Líderes de un centenar de etnias de todo el país marcharon a Brasilia para defender sus territorios y protestar contra el Mundial de Fútbol que se inicia el próximo día 12. Cientos de ellos tomaron los tejados del Congreso y la Policía cargó con gases lacrimógenos para dispersarlos. Un agente resultó herido de un flechazo.
Los indígenas brasileños se han sumado al rechazo que genera el Mundial de Fútbol, una situación que empieza a inquietar al Gobierno brasileño, que no sabe cómo atajar las variadas manifestaciones de protestas que arrecian a medida que se acerca el día de la inaguruzación.
"Subir al Congreso fue un acto de valor, muestra que somos guerreros y defendemos nuestros derechos", dijo Tamalui Kuikuru, de la región del Xingú de Mato Grosso. De hecho, un policía fue herido por una flecha lanzada por los manifestantes.
Los indígenas, que llegaron luciendo sus pinturas, plumas, arcos y flechas tradicionales, descendieron pacíficamente del techo del Congreso para sumarse a otra marcha de colectivos como el movimiento de los Sin Techo hacia el estadio de fútbol, custodiado por medio millar de policías, que realizaron varias cargas contra los manifestantes.
Los trabajadores del metro de Sao Paulo, que transporta cada día a 4,5 millones de personas, podrían paralizar el servicio el 5 de junio, una semana antes de la inauguración del Mundial en esa misma ciudad.
Los profesores de la enseñanza pública han convocado una huelga, y el pasado lunes bloquearon el autobús que transportaba a la selección brasileña hacia las instalaciones donde entrena. Sindicatos del sector sanitario estudian realizar paros en los próximos días, así como los trabajadores del metro de Sao Paulo.




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