16/6/14
Todas las hostias van para el PSOE
Lleva tiempo recibiéndolas, pero últimamente el PSOE acapara casi todas las críticas que vuelan por el espacio político y, lo que es más grave, la mayoría de ellas le vienen por su izquierda, tan abandonada en su ideario. Desde hace años no ha tenido ninguna iniciativa que le haya dado votos. En general, sus propuestas y su discurso le han restado apoyos. Las elecciones del 2015 pueden ser su tumba.
La deriva fuerte se inició tras las elecciones europeas del 25M, cuando en vez de buscar cambios en su política, en sus mensajes y en sus líderes, se centró en si empezar por un congreso, por unas primarias o todo lo contrario, como si al resto del mundo le importase mucho tales debates.
El deplorable espectáculo que estaban dando pasó a segundo plano con la abdicación del rey. Fueron unos días en que los focos se marcharon de Ferraz y se centraron en la Zarzuela, lo que le permitía un poco de respiro.
Pero el remedio fue peor que la enfermedad. El PSOE enterró definitivamente lo poco que le quedaba de republicano y se erigió en el máximo defensor de un rey al que la gente detesta y de una institución que hace años huele a mierda. Ello hizo que todas las críticas se centrasen en los socialistas, pues el PP tiene amortizado el tema de la monarquía.
La situación interna del partido debe ser tan grave que apenas se han escuchado voces críticas ante esta decisión y casi ningún responsable socialista se atreve a afirmar públicamente que es republicano. Incluso la 'esperanza blanca' del socialismo Eduardo Marina ha acabado abrazado al compromiso constitucional, mientras otro aspirante como Pedro Sánchez ha afirmado estar seguro de que Felipe VI regenerará la monarquía.
Ni los elogios de la prensa a esta postura ni el comportamiento cómplice del PP ni el vergonzoso silencio de los medios de comunicación tradicionales sobre el movimiento que pide una consulta para que la gente decida la forma de Estado, le van a servir de mucho al PSOE. Solo hay que leer su programa electoral de 1977 para ver la profundidad de su deriva.
Una elecciones municipales trajeron la República en 1931. Otras elecciones, las de 2015, podrían traer una nueva izquierda y dejar al PSOE como un partido marginal en tierra de nadie. El ambiente que se vive entre la militancia lo resumía un veterano socialista con una frase lapidaria: "Es lo que hay. ¡A ver dónde nos llevan estos chavales!". Es posible que esos chavales, tan viejunos ya, les lleven a la nada.

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